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Con un tamaño de entre 10 y 100 µm, el polen es considerablemente más grande que las fracciones típicas de partículas en suspensión (PM2,5 = menos de 2,5 µm, PM10 = menos de 10 µm). Esto significa que el sensor de partículas finas del air-Q registra un valor elevado de PM10 y, por lo tanto, reacciona ante la presencia de polen, pero no puede distinguir entre polen, polvo de la carretera y otras partículas gruesas.
En el caso de las alergias, más interesantes que el polen en sí son los denominados «fragmentos de polen»: cuando llueve o hay mucha humedad, el polen se rompe y libera fragmentos de entre 0,5 y 5 µm, es decir, del rango de las PM2,5. Estos fragmentos son muy alergénicos y suelen provocar reacciones graves y ataques de asma.
El air-Q detecta estos fragmentos de polen. Sin embargo, en este caso tampoco es posible distinguir entre los distintos tipos de polen.
A modo de comparación, los pólenes alergénicos más comunes:
Nomeolvides (Myosotis) – 10–12 µm
Abedul - 20–25 µm
Gramíneas - 25–35 µm
Centeno - 70–90 µm
Avellano - 20–30 µm
Aliso - 20–30 µm
Artemisa - 18–25 µm
Ambrosía - 18–22 µm